El término CIF (Código de Identificación Fiscal) se usó durante años para identificar a empresas y otras entidades en España.
En la práctica actual, el concepto está integrado en el NIF: mucha gente sigue diciendo “CIF”, pero la normativa habla de NIF para personas jurídicas.
En España, “CIF” fue el término común para identificar a sociedades y otras entidades en su relación con la Administración tributaria.
Con la evolución normativa, el identificador se integra en el concepto de NIF. Aun así, en el lenguaje cotidiano y en documentación histórica sigue apareciendo “CIF”.
La estructura típica del identificador de entidad incluye una letra inicial, una secuencia numérica y un carácter de control. La letra inicial suele asociarse a un tipo de entidad.
El carácter de control se calcula con una regla que busca detectar errores y asegurar coherencia interna.
Revisar el formato es especialmente útil en procesos internos: alta de proveedores, contabilidad, facturación recurrente y control documental.
Una revisión de formato no sustituye la comprobación oficial: sirve como filtro para identificar entradas imposibles o sospechosamente incoherentes.
Si un identificador no pasa una Revisión de formato, lo primero es descartar errores de copia: ceros y oes, unos y eles, guiones o espacios.
Si el formato sigue sin cuadrar, solicita documentación de soporte y contrasta con fuentes oficiales o registros públicos aplicables.
CIF Direct es un sitio informativo independiente. Para Revisión oficial, consulta los canales de la Agencia Tributaria.