Comprender la estructura exacta de los identificadores fiscales españoles es esencial para cualquier profesional que trabaje con facturación, contabilidad o administración. Esta guía detalla los formatos oficiales de cada tipo de identificador, explicando cada componente y cómo se relacionan entre sí.
El sistema de identificación fiscal español es uno de los más estructurados de Europa, permitiendo identificar no solo a la persona o entidad, sino también información adicional como el tipo de sociedad o la provincia de registro. Esta información codificada facilita los procesos administrativos y permite detectar errores de formato de manera automática.
El NIF de una persona física española tiene una estructura muy simple pero efectiva. Consta de ocho dígitos numéricos seguidos de una letra de control. Esta letra no es aleatoria, sino que se calcula mediante un algoritmo matemático que permite Revisar si el número es potencialmente válido.
La letra de control se obtiene dividiendo el número del DNI entre 23 y aplicando el resto a una tabla de correspondencia. La secuencia de letras válidas es: T, R, W, A, G, M, Y, F, P, D, X, B, N, J, Z, S, Q, V, H, L, C, K, E. Las letras I, Ñ, O y U no se utilizan para evitar confusiones con números o caracteres similares.
Por ejemplo, para el número 12345678, dividimos entre 23 y obtenemos resto 14. La posición 14 en la tabla (empezando desde 0) corresponde a la letra Z, por lo que el NIF completo sería 12345678Z.
El NIF de persona jurídica, conocido tradicionalmente como CIF, tiene una estructura más compleja que permite codificar información adicional sobre la entidad. Consta de una letra inicial identificativa, dos dígitos de código provincial, cinco dígitos de número secuencial, y un carácter de control final.
La primera letra del NIF de empresa indica su forma jurídica. Las más comunes son A para Sociedades Anónimas y B para Sociedades Limitadas, que representan la gran mayoría de empresas en España. Otras letras identifican cooperativas (F), asociaciones (G), comunidades de propietarios (H), entidades religiosas (R), y organismos públicos (P, Q, S).
Dependiendo del tipo de entidad, el carácter de control puede ser un número (0-9) o una letra (A-J). Las sociedades anónimas (A), limitadas (B) y otras utilizan letra; mientras que algunas entidades públicas y otras formas jurídicas utilizan número. El algoritmo de cálculo implica sumar los dígitos en posiciones pares e impares de forma diferenciada.
Los dos dígitos que siguen a la letra inicial en el NIF de empresa corresponden al código de la provincia donde se inscribió originalmente la entidad. Estos códigos siguen el orden alfabético de las provincias españolas, con algunas excepciones históricas.
Es importante notar que el código provincial indica dónde se registró la empresa inicialmente, no necesariamente dónde tiene su sede actual. Una empresa puede trasladar su domicilio social a otra provincia y mantener el mismo NIF con el código provincial original.
El NIE tiene un formato similar al NIF de persona física, pero comienza con una letra que indica la serie temporal de asignación. Esta letra inicial se considera como un valor numérico para el cálculo de la letra de control final.
Para calcular la letra de control de un NIE, se sustituye la letra inicial por su valor numérico (X=0, Y=1, Z=2), formando así un número de 8 dígitos. Luego se aplica el mismo algoritmo que para el NIF de persona física: división entre 23 y correspondencia con la tabla de letras.