El CIF tradicional se presentaba como una letra inicial, siete dígitos y un carácter de control (número o letra).
En el uso actual se encuadra como NIF de persona jurídica o entidad: la estructura práctica se mantiene en muchos casos.
La estructura del identificador depende del tipo de titular. En personas físicas suele ser un número con letra; en entidades, una letra inicial, números y un control.
Entender la estructura permite identificar entradas imposibles antes de que pasen a contabilidad, contratos o sistemas.
Antes de cualquier cálculo, revisa longitud, caracteres permitidos y posición de letras y números.
Muchos fallos se resuelven corrigiendo un separador o recuperando un cero omitido.
Para documentación interna, usa ejemplos ficticios al entrenar procesos o documentar procedimientos. Evita reutilizar identificadores reales.
Errores típicos: confundir 0/O, 1/I/L, añadir espacios, o mezclar CIF con NIF personal.
CIF Direct es un sitio informativo independiente. Para Revisión oficial, consulta los canales de la Agencia Tributaria.