Muchos fallos no son “fraude”, sino errores de formato: un cero omitido, una letra mal escrita o una longitud incorrecta.
Separar el problema en pasos (estructura, longitud, control) ayuda a detectar el motivo del rechazo.
La mayoría de incidencias proviene de formatos incorrectos o de datos incompletos, no de casos maliciosos.
Separar Revisión de formato (estructura/control) de Revisión legal (fuentes oficiales) evita conclusiones erróneas.
Primero revisa el origen del dato (factura, contrato, email) y solicita corrección si procede.
Si el riesgo es alto (importes grandes, alta de proveedor crítico), contrasta con fuentes oficiales o documentación adicional.
CIF Direct es un sitio informativo independiente. Para Revisión oficial, consulta los canales de la Agencia Tributaria.